Escuela de café / En la taza
Tueste claro
Más acidez, más fruta, menos cuerpo. El sabor del origen queda en primer plano.
Escuela de café / En la taza
Más acidez, más fruta, menos cuerpo. El sabor del origen queda en primer plano.
El tueste claro significa que sacamos el grano del tambor poco después del primer crack. Recibe menos calor, así que los sabores del tueste —caramelo, chocolate, ese carácter tostado— no tapan lo que el café trajo del lugar donde creció.
Lo que va a notar: una acidez más viva, fruta más limpia, cuerpo más ligero, un final más parecido al té. En un etíope de tueste claro puede encontrar jazmín y bergamota; ese mismo café, con un tueste más oscuro, sabe a avellana y chocolate.
¿Por qué «ácido»? La acidez en el café no es un defecto, es una cualidad: lo mismo que hace que una manzana sea refrescante y no harinosa. Un tueste largo descompone esos ácidos; uno corto los conserva.
Para qué sirve: para métodos de filtro — V60, Chemex, AeroPress. También funciona en espresso, pero cuesta más ajustarlo y a mucha gente le resulta demasiado ácido.
Lo que no le sienta bien: la leche. El dulzor y la grasa de la leche tapan las notas florales delicadas, y junto a la acidez puede resultar raro.
Un malentendido habitual: el tueste claro no es «más suave». Por peso la cafeína es prácticamente la misma, y el grano más claro es algo más denso: en la misma cucharada de molido suele haber algo más de cafeína, no menos.
Una nota sobre nuestra escala: nuestros tres niveles van todos más allá del primer crack, solo que por tiempos distintos. No vamos «de claro a quemado»: dentro de ese rango buscamos tres perfiles distintos, y ninguno quemado.
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